Buenos Aires - Según el análisis de diversos factores, Fertilizar Asociación
Civil, entidad cuyo objetivo es promover el uso responsable de la fertilización
de cultivos y praderas, afirma que fertilizar soja es rentable. Primero, está
demostrado que el cultivo responde a la fertilización; segundo, los diagnósticos
de suelo reflejan la deficiencia de nutrientes clave para el cultivo; tercero,
la relación insumo-producto es favorable y por último, la interacción con los
inoculantes potencia la eficiencia de la fertilización.
El primer paso para desarrollar un esquema de fertilización de soja es el
diagnóstico de los suelos. El Ing. Jorge Bassi, Presidente de Fertilizar,
manifiesta que “La respuesta a la aplicación de nutrientes en soja y su
interacción con la nodulación, ha quedado demostrada en una red de ensayos
realizada por Fertilizar, INTA y la FAUBA. La respuesta a la aplicación de
fósforo es importante en suelos francos con menos de 12 ppm de fósforo extraíble
y menos de 15 ppm en franco arenosos”.
Flavio H. Gutiérrez Boem, Ing. Agr. – M.Sc. – Ph.D., destaca las necesidades
de nutrientes de la soja y el rol de cada uno en el incremento de la producción.
En este sentido, se puede predecir una deficiencia de fósforo mediante un
análisis de suelo y valores críticos de disponibilidad, que se pueden corregir
mediante la fertilización fosforada del cultivo. Los criterios para el cálculo
de dosis son: fertilizar el suelo (enriquecer y mantener, disponibilidad
objetivo) o fertilizar el cultivo (basado en la respuesta, la eficiencia en cada
clase de disponibilidad y la relación de precios entre el grano y el
fertilizante). Por otra parte, se han observado deficiencias de S en el centro
sur de Santa Fe, sudeste de Córdoba, y norte, oeste y sur de Buenos Aires,
asociadas al bajo contenido de sulfatos a comienzo del cultivo y a la baja
capacidad del suelo de proveer sulfatos durante el ciclo (MO, MO/arc, erosión,
uso agrícola). Tanto la provisión inicial de sulfatos como la mineralización
posterior pueden ser afectadas por el cultivo antecesor en el caso de la soja de
segunda. No se ha desarrollado aún un método de diagnóstico que permita predecir
con una precisión aceptable una deficiencia de azufre en el cultivo de soja de
primera. En cuanto al nitrógeno, afirma que las aplicaciones de altas dosis de N
a la siembra sólo consiguen inhibir la fijación de N sin ningún beneficio
adicional sobre el cultivo. En la región pampeana no parece ser necesario
agregar pequeñas dosis de N a la siembra para cubrir las necesidades de N del
cultivo hasta el establecimiento de la fijación simbiótica de N. El agregado de
N en etapas avanzadas del ciclo del cultivo, si bien interfiere menos con la
fijación de N, no produce incrementos en los rendimientos. Lo más recomendable
en el manejo de la nutrición nitrogenada en el cultivo de soja es tratar de
garantizar un adecuado establecimiento de la nodulación y fijación simbiótica de
N.
Respecto a la relación insumo-producto “Se consolida la tendencia positiva
esperada a lo largo del 2009. En 2008, la relación era de 2.34 kg. de
fertilizante fosfatado por cada kg. de soja, y hoy es de 1.15. Incluso se ha
registrado una evolución del margen bruto en soja en lo que va del año, siendo
de 348 a principios de 2009, y estando actualmente en 451”, agregó el Ing. Pablo
Pussetto, Vicepresidente de Fertilizar.
Otro de los aspectos fundamentales para ser eficientes en la fertilización de
soja es la interacción con los inoculantes, Ya que se demostró una clara
sinergia entre ambas prácticas.
El Ing. Agr. Fernando Martínez, Jefe de la Agencia de Extensión Rural INTA
Casilda sintetiza estos aspectos para la región núcleo “en fertilización en soja
hay que considerar el balance de nutrientes, donde los principales son
nitrógeno, fósforo, azufre y boro, y luego magnesio, calcio, zinc, entre otros.
En este marco, la recomendación en fertilización a la siembra es, en campo
propio, alcanzar y mantener 20 ppm de fósforo, y en azufre, mantener nivel de
MO. En campos alquilados recomendamos utilizar un arrancador con 10 kg/ha de
P2O5 y 12 kg/ha de azufre”. Además agregó: “en nuestra zona, los umbrales de
respuesta a la fertilización en soja varían en función del rendimiento objetivo.
Para un alto rendimiento –de alrededor de 4.400 kg/ha-, los umbrales son 15 ppm
de fósforo disponible y 11 ppm de azufre de sulfatos; y mientras que para un
bajo rendimiento - 2.700 kg/ha- caen a 9 y 7 ppm respectivamente”. |